Comentario: Los jóvenes pueden ‘compartir el camino’

Por Maria-Pia Negro Chin
Catholic News Service

Maria-Pia Negro Chin writes the "Coming Of Age" column for Catholic News Service. (CNS photo)

Maria-Pia Negro Chin

De los 65,6 millones de personas desplazadas en el mundo, 10,3 millones fueron nuevos desplazados por los conflictos o a la persecución en 2016, según la agencia de ONU para los refugiados (o ACNUR). Esto equivale a que una persona se vea obligada de huir de su hogar cada tres segundos.

Muchos de estos migrantes, refugiados y desplazados internos son niños y adolescentes. Sin embargo, a menudo sus historias y recorridos son invisibles, sus voces no son escuchadas. O, para algunos países, se convierten en sólo un número, parte de “esa gente” que está llegando.

Pero ellos son seres humanos con vidas e historias.

Historias como la de Lucía, que vivía con su abuela en El Salvador. Según Justice for Immigrants, ella tuvo que abandonar su vida para huir de las amenazas de pandillas. A través del ahora terminado programa de Libertad Condicional para Menores de Centroamérica, Lucía pudo reunirse con su madre en los Estados Unidos y, sin la amenaza de violencia, volvió a asistir a la escuela.

O historias como la dura travesía de un par de gemelos de África subsahariana que pasaron dos meses trabajando en una granja para pagar su viaje desde Gambia a Libia. Los niños de 16 años eran encerrados todas las noches después de un día de arduo trabajo, amenazas y palizas. Terminaron cruzando el mar Mediterráneo en una balsa inflable.

“Arriesgamos nuestras vidas para venir aquí”, dijo Mohammad, un adolescente que solicitó asilo en Italia. El adolescente le dijo a UNICEF que arriesgaron sus vidas cruzando el mar, pero comparado con la violencia y la persecución en su país natal la elección fue clara.

Las razones por las que los refugiados y los migrantes tienen que escapar del sufrimiento en busca de una vida mejor –incluyendo violencia, persecución, desastres naturales y causados por el hombre, hambre, entre otros factores — son más fuertes que las barreras y peligros a lo largo de su viaje.

“Mis dos hijas murieron cuando una bomba hizo explotar mi casa”, dijo un padre de familia sirio a Médicos Sin Fronteras. “No tuve tiempo de llorar sus muertes porque tuve que salvar al resto de mi familia”.

Sin embargo, escribe Marina Spyridaki de Médicos Sin Fronteras, después de su peligrosa odisea hacia un lugar más seguro, los refugiados a menudo encuentran terribles condiciones de vida y recepciones hostiles.

Mientras que la mayor parte del mundo concuerda que es necesario apoyar a las personas desplazados por la guerra, la persecución y la pobreza, los desafíos causados por la migración a menudo resultan en la deshumanización y el vilipendio de los inmigrantes.

Un nuevo esfuerzo global de Caritas Internationalis busca cambiar esto. “Share the Journey” (Compartiendo el viaje o Comparte el Camino) es una campaña de dos años para que la gente vea el tema global de la migración “con ojos nuevos y corazón abierto” al fomentar las oportunidades para que los migrantes y las comunidades locales se reúnan, hablen y actúen.

Para ello, Caritas, una confederación de 165 organizaciones católicas de asistencia humanitaria, invita a todos los que tengan una experiencia migratoria — desde los propios inmigrantes hasta los que viven en las comunidades de donde los migrantes provienen, las que atraviesan y a donde llegan — a compartir su camino.

Al conocerse y escuchar sus historias, los refugiados y los inmigrantes ya no son números ni “esa gente”. Son nuestros vecinos, nuestros prójimos.

Este esfuerzo global es una oportunidad para escuchar y ver a través de los ojos de los migrantes y los refugiados, y para fortalecer y unir las comunidades. Y podría funcionar si hay suficientes personas involucradas.

Los jóvenes pueden asumir el liderazgo acercándose a los recién llegados y demostrando a sus comunidades que las oportunidades de apertura y solidaridad también pueden ser oportunidades de aprendizaje mutuo, enriquecimiento y crecimiento.

¿Cómo puede compartir el viaje con los migrantes y los refugiados? ¿Cómo puedes caminar con ellos en oración y apoyo? Si desea comenzar, consulte con su parroquia y con Caridades Católicas locales, o vaya a https://sharejourney.org y http://journey.caritas.org.

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